El amor después de los 70

El amor después de los 70 es algo que muchas personas conservan aún en nuestros días, aunque resulte difícil de creerlo.

La agenda social de Olga Angarita es tan apretada que apenas tiene un rato para hablarnos. Ha cumplido los 75 años pero sigue frecuentando los salones de baile, mantiene un estrecho grupo de amistades y su vida amorosa marcha sobre ruedas.

“A estas edades el juego del amor es igual que cuando eramos jóvenes. Sales y te arreglas con la misma ilusión. Conoces a alguien, te pide el teléfono. El proceso de conquista y el enamoramiento es igual. Estás igual de ilusionada. El problema es encontrar un hombre, creo que hay uno por cada veinte mujeres”, dice esta colombiana, afincada en Nueva York desde hace décadas.

El amor después de los 70

Pese a los estereotipos sociales y todas las concepciones erróneas sobre la vejez, lo cierto es que muchos ancianos mantienen una vida sexual sana y activa.

“El cuerpo no deja de funcionar sexualmente al llegar a la tercera edad. Eso es una concepción cultural errónea. Es un error de los jóvenes pensar que los viejos no tienen una vida sexual”, señala la sexóloga Silvina Belmonte.

Los años no son obstáculo

En 1999 un estudio de la Asociación Americana de Personas Retiradas (AARP) halló que más del 70 por ciento de los ancianos encuestados mantienen un encuentro sexual al menos una o dos veces al mes. Esta misma investigación reveló que a medida que la persona envejece, se hace más importante la relación emocional con la pareja. De hecho, para la gran mayoría de los ancianos el grado de satisfacción con la vida sexual de la persona depende del grado de compenetración con su compañero.

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En lo que respecta a la capacidad física, es cierto que los años no pasan en vano. La misma Olga reconoce que a veces no es lo mismo: “Sobre todo para los hombres todo cuesta más. Te crees que un hombre es fuerte pero luego en la intimidad te das cuenta de que no”.

Pero muchas veces se atribuyen a la edad, problemas que responden a una razón médica.

“Sí, es cierto que en la vejez surgen problemas de hipertensión, corazón o diabetes que pueden influir en la capacidad sexual del hombre. Pero el apetito sexual y la posibilidad de tener una relación siguen ahí”, agrega la doctora Belmonte.

Menos flexible pero no menos sensible

Los expertos afirman que en el caso de la mujer es normal que decrezca el deseo sexual. “Por razones hormonales es normal que el apetito sexual de la mujer disminuya, pero se puede corregir.

Para hombres y mujeres el cuerpo es menos flexible y en ocasiones cuesta más mantener el mismo tipo de relaciones sexuales que se tenían en la juventud. Simplemente hay que adaptarse a la nueva realidad del cuerpo”, añade la doctora.

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Hay otros factores que afectan las relaciones sexuales en la tercera edad. La mente, como en todas las edades, juega un papel esencial en las relaciones sexuales y para muchas mujeres sentirse poco atractivas y envejecidas puede ser un factor inhibidor.

Para muchos hombres es el temor a la impotencia lo que puede convertirse en un obstáculo. Pero los expertos reiteran que todos estos factores se pueden superar y que lo más importante es disfrutar de la vida.

“Mantener relaciones sexuales es una de las mejores cosas que se pueden hacer para conservar una buena salud general, para el corazón, para el equilibrio hormonal, para todo”, afirma Belmonte.

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